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Los integrantes de la cadena y como influyen los unos con los otros en la resistencia de tus antebrazos (segunda parte).

bulder

Ricardo Iudica realizando una sesión de Búlder.

El Sr.X es el entrenador de un equipo de baloncesto. Su objetivo es convertir a sus jugadores en los mejores encestadores, en cualquier momento del juego, circunstancia, posición en el campo y fatiga. Realiza estudios para entrenar el tiro, como potenciar la agudeza del movimiento que permite lanzar con la máxima precisión desde cualquier ángulo, como saltar lo mas alto posible para taponar, como realizar los pases más potentes para evitar ser interceptados, como correr a gran velocidad esquivando obstáculos, como defender el balón cuando está en su posesión… todo ello potenciando las cualidades físicas de los jugadores, las mentales, la coordinación, etc.

Lo hizo con cada uno de los jugadores, de modo individual para explotar sus capacidades singulares y superar sus puntos flacos. Así, consigue sacar lo mejor de cada uno de ellos.

Llega el día del partido. Presenta un grupo de súper atletas que tienen claro el objetivo: poseer el balón y encestar. Para este grupo de jugadores, el partido termina en un buen “baño”. Juegan desastrosamente. No se conocen entre ellos y no tienen claro cuál es su rol en la pista. En definitiva: no saben jugar en equipo.

En las antípodas, el entrenador Y, tiene un sistema de trabajo opuesto: entrena a su equipo jugando. Sólo jugando y aplicando planes estratégicos, y aunque hacen un gran papel ante su rival, pierden el partido. Por poco, pero pierden. Los jugadores tenían muy claro los movimientos a realizar, estudiaron el adversario, se pusieron de acuerdo en aplicar jugadas ensayadas, que improvisarían con pericia gracias a su capacidad de adaptación a un medio cambiante.

Pero el juego fue muy rápido, muy estresante, y tres de los componentes del equipo no se recuperaban del esfuerzo, acumulaban fatiga y cometían errores que afectaron a la estrategia planteada y la táctica en proceso. Los compañeros no pudieron compensar el descenso del rendimiento físico de tres de ellos, y eso afectó al trabajo en conjunto, y por consiguiente al resultado final.

Estos son dos ejemplos muy exagerados. Pero a todos nos suenan de algo y comprendemos bien. Yo me quedo con el segundo equipo. Pero ninguno de los dos ha dado lo mejor de sí.

La analogía a lo comentado en el post anterior es muy fácil.

Nos viene a la cabeza que si pudiéramos unir lo mejor de los dos equipos, haríamos un equipo ganador. Deberíamos trabajar los dos tipos de sesiones: las que inciden sobre el trabajo individual y las que se centran en el trabajo en equipo. Y precisamente eso es lo que hacen la mayoría de entrenadores y practicantes de deportes individuales con su cuerpo: trabajan la actividad concreta que afecta a las cualidades específicas a desarrollar, y el resto de componentes e integrantes del “equipo” en sesiones aparte. Y está muy bien, pero nunca priorizan éstos segundos en una situación parecida a la real, o sea: convertir los segundones en máximos responsables del resultado de la acción conjunta ¿Que ocurriría si hicieran eso?

El próximo post continuamos con la búsqueda de ganancias de rendimiento en la relación de los integrantes de las cadenas cinéticas y daré la primera receta: el trabajo pre exhaustivo, o como estimular los integrantes supuestamente segundones, consiguiendo desordenar y volver “loco” tu SNC. Como alterar al orden de activación de las fibras musculares y la sinergia entre grupos musculares en acciones de simulación de la actividad específica.

Introduce en tu entrenamiento, estímulos en los que el rendimiento de los flexores de tus dedos, dependan al 100% de las aptitudes del conjunto.

El balón está en el otro campo.

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