EL RITMO UNA DE LAS CLAVES DEL ENTRENAMIENTO

El ritmo es una de las claves del entrenamiento, porque evalúa las cargas a las que nos sometemos para mejorar.

El ritmo es una de las claves del entrenamiento fitness para mejorar tu salud bienestar así como el rendimiento deportivo para atletas y aficionados

LynxCross es el único sistema de entrenamiento que utiliza la tecnología y técnica de entrenamiento de los escaladores deportivos, para mejorar una locomoción básica del ser humano: trepar. 

Muy distinto de lo que hacen otros sistemas como Cross Fit, limitados a trepar por la cuerda, escaleras y agarres buenos en los tableros perforados (peg board). 

Trepar por la cuerda es un ejercicio atlético, pero muy simple a nivel motriz, lo que permite valorar el ritmo.

En dichos artilugios, el ritmo puede valorarse con facilidad. Pero la cosa no es tan simple trepando como lo hace un escalador, máximo representante de esta locomoción.

Os presento algo nuevo: la sincronía y asincronía como sustituto de ritmo. Un nuevo concepto de “ritmo”, del que sí podemos sacar conclusiones claras, en actividades como la escalada y la calistenia.

Pero ¿Qué es el ritmo? ¿Cómo aprecia el ritmo los distintos deportes?

El ritmo es una de las claves del entrenamiento fitness para mejorar tu salud bienestar así como el rendimiento deportivo y para atletas y aficionados

La RAE tiene distintas definiciones de ritmo. La que a nosotros nos atañe es la siguiente: Proporción guardada entre el tiempo de un movimiento y el de otro diferente.

El ritmo suele ser valorado como intensidad de carga. 

En atletismo se calcula el ritmo cardíaco (pulsaciones por minuto), la distancia por unidad de tiempo (ir «a 4 el kilómetro») y por último, o primero, según el nivel de sofisticación del practicante, la cadencia, o sea el número de pasos por minuto realizados. 

En el caso del atletismo, se tiene muy en cuenta que la cadencia, determina o influye en la técnica a emplear, lo que nos demuestra una vez más, que todos los componentes son indisociables en la acción: rango de movimiento (zancada), velocidad, técnica y energía empleada. 

El ritmo cardíaco no es lo único a tener en cuenta cuando corremos. La cadencia nos dice mucho sobre el estilo de carrera.

Esto nos muestra que el ritmo es la clave del entrenamiento.

En el levantamiento de peso, la cadencia determina el tiempo de ejecución de las distintas fases de una secuencia de movimientos, algo que se hace muy patente en entrenamientos compuestos por acciones cíclicas.

De éstas se distinguen sus fases de contracción muscular negativa, estática y positiva (cadencia 3-0-2 correspondería a 3” de contracción excéntrica (el músculo se elonga de manera activa), no hay intención de detenerse en la fase isométrica (no hay parada expresa) y ejecución de 2” en su la fase concéntrica (el músculo se contrae). 

En ciclismo la cadencia se expresa en el número de pedaladas por minuto, lo que nos define la velocidad de desplazamiento de la máquina (y eso es lo realmente interesante) ya que se puede correr a la misma velocidad con cadencias distintas (y viceversa).

En ciclismo, la cadencia es determinante.

La cadencia es clave para estudiar el ritmo.

La cadencia aquí, es un factor a relacionar con la velocidad de desplazamiento, las pulsaciones por minuto y la energía empleada para ello: los vatios, de los que se calcula el ratio potencia peso, para obtener datos objetivos sobre el rendimiento de un individuo, teniendo en cuenta sus características individuales.

En el mundo del motor, el equipo de mecánicos e ingenieros, se centran en medir el rendimiento del vehículo, teniendo muy en cuenta las revoluciones por minuto del motor y la respuesta de todos los componentes de la máquina en la aceleración, velocidad punta, frenada, torsiones de material, adherencia y deslizamiento en su contacto con la superficie, temperatura generada y soportada, aerodinámica del diseño, impacto y respuesta de los materiales (suspensión), etc. 

aunque hablemos del rendimiento de una máquina, ésta depende a su vez de las aptitudes del piloto, un deportista en el que el ritmo será una de las claves del entrenamiento.

Pilotar también requiere ritmo.

Los mecánicos y los ingenieros, no entrenan la máquina, pero si estudian el ritmo de la misma y su impacto para aplicar las modificaciones necesarias, y ganar así en eficiencia y eficacia en adaptaciones al terreno, condiciones externas y comportamiento del piloto. 

El entrenador hace algo similar, pero aplicando estímulos que provocan adaptaciones y para ello, tener claro que es el ritmo, debería ser fundamental. 

El ritmo no es algo de lo que se hable en escalada deportiva

Y digo debería, porque a los escaladores deportivos parece que no les importa demasiado.

En escalada no hay concepto de ritmo.

En escalada no hay concepto de ritmo. O al menos no se le da demasiada importancia. En realidad, los escaladores no nos hemos puesto de acuerdo que debemos tener en cuenta, para referirnos al ritmo. Hemos probado de definir el ritmo de todos los modos imaginables. Finalmente ha vencido la «sensación de ritmo» del sujeto, lo que se traduce en: No tenemos ni idea de tratar eso del ritmo en nuestro deporte. Y parece ser que tampoco es algo determinante, teniendo en cuenta la espectacular evolución de los escaladores de élite y el nivel que ha adquirido el escalador medio en los estos últimos 20 años.

El ritmo de escalada no es tan determinante como la calidad del gesto o la visualización.

A diferencia de la escalada, en pruebas de fondo por ejemplo, el ritmo lo es todo.

En conversaciones sobre escalada y vías concretas, rara vez se habla de ritmo y si se hace no sabemos que conclusiones sacar: la misma vía, para dos escaladores que van al límite, puede variar su tiempo de ejecución con el mismo resultado.

A eso solo podemos decir que cada uno tiene su ritmo.

Pero si quisiéramos estudiar los efectos del ritmo en escalada, primero deberíamos definir, o más bien ponernos de acuerdo, en que es el ritmo.

De modo objetivo podemos contemplar:

El tiempo que pasa un escalador en una vía.

Demasiado genérico. Se valora el conjunto de las aptitudes del escalador: capacidad de visualización, capacidad de anticipación, capacidad de recuperación en reposos activos incluso aspectos de tipo psicológico: en muchos casos, se permanece en un reposo más tiempo del necesario por falta de decisión o concentración antes de afrontar la secuencia clave.

El tiempo que esta escaladora tarde en realizar esta ruta, dependerá de muchos factores, y la velocidad de su escalada no será determinante.

Esto está bien para valorar el ritmo de modo genérico. Pero raramente se sacan conclusiones claras sobre qué ritmo se debe llevar. Como he dicho antes; unos pueden resolver una vía a su límite en 20′, y otros realizar la misma escalada en las mismas condiciones de intensidad en el doble de tiempo. Cuenta la leyenda que la escaladora Lynn Hill tardó 45′ en resolver uno de los primeros octavos vista femeninos del mundo.

El tiempo que pasa un escalador en una secuencia de movimientos.

Si queremos agudizar en los procesos del movimiento, consideraremos el rato que un escalador tarda en resolver una secuencia determinada. Generalmente secuencias duras, en las que difícilmente se sobrepasan los 20 movimientos a una intensidad homogénea.

El bloque es una escalada muy explosiva. Básicamente hay un ritmo.

El ritmo, en este caso, determinará cuánto rato pasan nuestras manos en cada presa. Lo más curioso es que en escalada, la velocidad de la acción no depende en realidad de la velocidad de los movimientos a realizar, sino del tiempo que dedicamos a mover los pies.

Así pues, en escaladas a vista sería un problema de visualización y táctica, y en vía ensayada un problema de anticipación de secuencias conocidas y practicadas in situ. No es en ningún caso una cuestión de velocidad de movimiento, o sea de fuerza veloz, a no ser que te dediques a la escalada de velocidad en resina o practiques circuitos Lynxcross.

Estas observaciones nos invitan a buscar un concepto que pueda medir, aunque no sea obteniendo datos objetivos, una característica activa en la acción de trepar en roca, que logre aportar aspectos diferenciales entre distintos niveles de intensidad, que afecten, esta vez sí, a los procesos gestuales sin que interfieran aspectos de tipo táctico, psicológico y habilidades cognitivas.

El ritmo de nuestro corazón

El ritmo cardiaco tampoco nos saca del apuro, debido a que la escalada deportiva se basa en la resolución de secuencias de movimientos no cíclicos, de gran complejidad motriz y de intensidades cambiantes, y la fatiga muscular está muy localizada en el antebrazo. Para entrenar intervalos en un laboratorio, quizás sería una referencia a tener en cuenta, pero en secuencias de movimientos muy fáciles y en sesiones en las que el trabajo metabólico tendría todo el protagonismo. Sesiones poco transferentes en el mundo real, y aborrecibles por su dureza y falta de plasticidad. Bueno, en realidad, este a sido el sello y ensayo de entrenadores de reconocimiento internacional durante mucho tiempo. Demasiado.  

Este chico medirá la carga de su entrenamiento basándose en el ritmo cardio vascular.

En mi opinión, la opción que merece ser tratada como «ritmo» es el aspecto sincrónico y asincrónico del movimiento y no la relación, Espacio recorrido x Tiempo empleado, cadencia o ritmo cardiaco. 

Si bien Vern Gambetta, al hablarnos de la conciencia rítmica en su descripción de la conciencia del movimiento, sugiere que todos los ritmos corporales derivan del ritmo del corazón, yo me quedo con una observación que coincide con mi percepción del ritmo: Gambetta nos dice que “[…] el movimiento es solo una serie de ritmos sincrónicos y asincrónicos unidos entre sí”.

Una vez más, la sincronía y la asincronía, o sea la fluidez o no fluidez, tiene una relevancia fundamental, en este caso en lo que se refiere al ritmo.

Christian Ducos

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