Como dar lo mejor de ti en el deporte. Mejora tu eficacia y eficiencia (primera parte)

Como exprimir tu potencial. Como dar lo mejor de ti en el deporte.

Lo que cuenta es saber como exprimirse.

Ya hablamos de simplicidades que nos confunden. Son consejos y/o pensamientos del tipo “hazlo mejor para cansarte menos”. 

Olvídate de eso y limítate a hacerlo mejor. Solo eso. Hazlo mejor.

Ya expliqué por qué concentrarte en economizar energía mientras te esfuerzas es una paradoja. Es fácil entender esto en el mundo de la fuerza, ya que no se pretende ser eficiente sino eficaz. En las actividades de resistencia es donde hay la confusión. 

Sabemos que somos eficientes en nuestras tareas diarias, pero al practicar una actividad física sentimos que derrochamos demasiada energía. Entonces pensamos en buscar la manera de economizar esfuerzo, sin recordar que para ser eficientes en nuestras tareas diarias, tuvimos que hacer las cosas muchas veces. La diferencia es que en las tareas diarias no nos dimos cuenta que eso sucedía. La razón es que no realizamos un despliegue de energía tan grande como para percibir esa tarea como algo fisiológicamente desagradable. 

Y sí, cansarse es desagradable, por mucho que te guste el deporte. Lo percibes así aunque no te des cuenta, porque si algo quieres en el fondo, es mantener tu equilibrio interno (homeostasis).

Aunque nos motive, parezca que disfrutemos con ello y vivamos una sensación placentera al terminar, entrenar duro es sinónimo de sufrimiento para tu organismo.

La clave que te permite dar lo mejor de ti en el deporte: el dominio de los patrones básicos.

Imaginemos dos casos: una persona que nunca a hecho la colada y una persona que hace la colada regularmente.

Las dos personas consiguen un puesto de trabajo en una lavandería. 

Los primeros días acabarán agotadas, pero es cuestión de tiempo que los movimientos sean tan precisos que la tarea pase de agotadora a llevadera. Obviamente otras adaptaciones fisiológicas contribuirán a ello, pero las ganancias en eficiencia, serán claves.

La persona que está familiarizada en hacer la colada, será más rápida en mejorar su eficiencia, por que tiene patrones básicos adquiridos. Ésta tendrá la capacidad de moverse más por sensaciones (percepción del movimiento) que la que no tiene esa base. La persona que tiene la base, se moverá más por intuición.

De aquí concluimos lo siguiente: la precisión (motricidad fina) y la destreza (coordinación) son la clave para la eficiencia y eso se aprende repitiendo muchas veces los mismos movimientos. Si tienes los patrones de movimiento básicos bien adquiridos, o anteriormente has hecho algo similar, aprenderás más rápido y podrás aprender cosas mucho más complejas.

Fuera del ámbito deportivo, cualquier actividad física automatizada mejorará tu destreza y eficiencia.

No te esfuerces en ser eficiente, lo eres de serie. Que no te quepa la menor duda.

Mejorar la eficiencia es una consecuencia, no debe ser un objetivo. Mejoras tu eficiencia por que haces mejor las cosas, no porque aprendes a hacerlo con menor esfuerzo. 

Sí ya sé que puede sonar confuso. Deja de pensar que tu “YO pensante” mueve tu cuerpo. Tu cuerpo no lo mueve tu “YO pensante”. Tu “Yo pensante” le da la orden de moverse, el que lo mueve es tu “YO sistema nervioso central” y este tiene mecanismos que tu “YO pensante” no controla. Puede entenderlo, puede mandar hacerlo, pero no gestiona su ejecución. Es cierto que aprenderás cuando tu entrenador te diga cosas concretas como “levanta el codo, flexiona las rodillas”. Lo que pretende en es acelerar las cosas. Pero hasta que no lo practiques y lo repitas muchas veces no lo aprenderás. La práctica continuada iniciará tu camino hacia la eficiencia.

No te esfuerces en aplicar la ley del mínimo esfuerzo. Simplemente concéntrate en hacerlo lo mejor posible. Y ahora que has entendido el mensaje, te digo lo siguiente: cuando entrenes, aprendas algo o quieras mejorar, concéntrate en derrochar energía.

Sí. Lo digo en serio. Si quieres ser eficiente y especialmente eficaz, debes sentir el movimiento.

Y cuando mejor lo sientes es cuando las contracciones musculares son intensas. Esto está directamente relacionado con el entrenamiento de la percepción

Ten en cuenta que puedes derrochar por dos razones: porque parte del esfuerzo se disipa por ser ineficaz, o bien porque aplicas un esfuerzo sobre dimensionado aunque lo hagas bien. El segundo puede parecer poco natural, pero créeme: funciona.

Cuando lo haces, la contracción muscular es mayor y percibes mejor el movimiento. Percibes mejor las activaciones.

Es una buena manera para dar lo mejor de ti, por que mejora tu eficacia y eficiencia.

Cuanta más fuerza, más margen de mejora técnica

El ballet profesional requiere de un equilibrio dinámico y explosividad equiparable al de un deportista de élite. Poco se habla del entrenamiento físico que estos artistas deben hacer para adquirir tal destreza.

Presta atención al siguiente ejemplo.

Imaginemos que Juan quiere aprender a esquiar. Pero no tiene buenas aptitudes físicas. Juan se enfrenta hoy a su primera sesión de esquí. Cuando se ponga los esquís simplemente se preocupará en aprender lo necesario para «sobrevivir». Juan irá a su 100%.

Ahora imaginemos una segunda versión de Juan, en la que es un deportista muy dedicado, especialmente fuerte y que también afrontará su primer día de esquí.

Comparando las dos versiones de Juan, el “Juan en baja forma” y el “Juan fuerte”, es lógico pensar que si la versión de Juan en baja forma debe aplicar su 100% en su primer día de esquí, el Juan fuerte realizará la misma tarea sin tener que ir al 100%.  Pero no es así. Las dos versiones irán al 100%, porque la actividad es una novedad para ellos. La única diferencia es que el Juan en buena forma aprenderá más rápido, que el Juan en baja forma ¿Por Qué? Porque sus aptitudes físicas son superiores.

La fuerza es clave para el aprendizaje técnico. Para tu SNC, a efectos prácticos no hay diferencia. Es lo mismo. Lo explico en el artículo en el que hablo sobre la percepción del movimiento.

Cuanto más fuerza tengas en tus piernas, mayor será tu curva de aprendizaje.

Cuando aprendes una nueva técnica, tu nivel de eficacia y eficiencia, serán bajos, o sea se producirá derroche de energía. 

A más fuerza, más capacidad de aplicar movimiento en acciones complejas. A más fuerza, más margen de aprendizaje, porque tienes mayor margen de derroche de energía en la ejecución que no dominas. Si no tienes margen para derrochar energía, no podrás ni siquiera iniciar el movimiento que pretendes aprender. Cuanto más margen, más errores podrás hacer, por que podrás conceptualizar el movimiento con versiones distintas de éste. Y aunque pueda parecer contradictorio, cuanta más fuerza, más correcciones podrás realizar. Es más, se puede observar como el que tiene más fuerza, suele avanzarse en las lecciones de iniciación de cualquier deporte, pasando a realizar movimientos mucho más avanzados, de manera totalmente intuitiva. La gente especialmente vigorosa suelen saltarse los procesos de aprendizaje, que la media debe cumplir.

La confusión se produce con un argumento que está en boca de muchos entrenadores, y que no es para nada cierto. Se suele decir, que la gente que es muy fuerte, no aplica bien la técnica por que no le es necesario, ya que se puede permitir derrochar energía, pecando de ser poco eficientes. Y la gente no tan atlética, la aplica mejor porque no tiene fuerza por desperdiciar.

Basados en esta regla, se puede entender que para aprender un deporte, es preferible estar en baja forma física que tener fuerza. O que tener la fuerza justa, es preferible a tener demasiada fuerza. Créeme, ambas cosas son una tontería. Nunca se tiene demasiada fuerza como para que sea contraproducente en tu aprendizaje.

Esta confusión se da mucho en el mundo de la escalada deportiva, por que se suele confundir la fuerza absoluta con la fuerza relativa. La clave es la relación fuerza peso y la capacidad coordinativa.

Un clásico que sucede en escalada, es el ejemplo siguiente. Una pareja chico-chica se inician a la escalada. El chico es un deportista a quien le encanta entrenar haciendo pesas y dominadas en el gimnasio. La chica hace yoga.

El chico en sus primeras escaladas puede permitirse descuidar el trabajo de piernas que evita sobrecargar los brazos. Y en el muro desplomado resuelve una escalada sin molestarse en poner los pies sobre los agarres, utilizando solo de brazos. 

La chica en cambio sí pone los pies sobre las presas y aplica fuerza con las piernas. 

El argumento “como ella tiene menos fuerza aplica más técnica”, es erróneo. En realidad lo que hacen es aplicar técnicas distintas. Cada una adecuada a sus posibilidades. El chico tendrá dos opciones, poner los pies o no ponerlos. La chica tendrá sólo uno: poner los pies. 

En ciertos movimientos de escalada, tener la suficiente fuerza como para evitar poner los pies, es ventajoso.

Trepar sin poner los pies tiene una técnica concreta, e incluso puede llegar a ser más eficiente que escalar poniendo los pies sobre las presas. Sí, has leído bien. Puede ser más eficiente para él, pero no tiene por que serlo para ella. Trepar con los pies en el aire, suele ser más rápido. En secuencias de movimientos de escalada concretos, se puede dar el caso que al permanecer menos rato sobre cada presa, reduzcas la carga de la tarea. Aunque lo hagas sin utilizar los pies.

Tener la fuerza que te permita resolver movimientos de escalada sin utilizar los pies, puede parecer poco eficiente, pero de lo contrario es en muchos casos, más ventajoso. Pero para ello, tienes que tener la fuerza necesaria.

Podríamos hablar largo y tendido sobre otras variantes que deberíamos tener en cuenta, pero el texto se alargaría mucho. Si quieres podemos hacerlo, respondiendo tus preguntas en los comentarios de este blog. En todo caso date cuenta de una cosa: en el ejemplo de Juan en baja forma y la versión de Juan fuerte, que se inicia al esquí, estoy poniendo el ejemplos de dos versiones de la misma persona. En el caso del chico-chica, son personas distintas y lo que suele suceder es que la chica sea mejor que el chico, no por ser más técnica, sino por tener una mejor relación fuerza peso que el chico, o por tener una destreza superior. Algo común en escalada.

Chrsitian Ducos

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