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Acciones cíclicas y acciones ocasionales. Los integrantes de la cadena y cómo influyen los unos con los otros en la resistencia de tus antebrazos.

Cadenas Musculares

Imagen del modelo de uso del sistema de entrenamiento de Movement Perception Training

De sobras es conocido que por regla general, la limitación muscular de un escalador se localiza en el antebrazo. Eso es debido a la acción continua e insustituible (excepto en vías de empotramientos y off-width) de los flexores profundos y superficiales de los dedos, principales implicados en la acción de agarrarse.

La lógica imperante es: si el protagonista son los flexores de los dedos, voy a prestarles una atención especial.

Este es el motivo por el que se dedican muchos recursos en entrenamientos de tipo analítico o inespecífico a la acción de trepar, como pueden ser por ejemplo, las suspensiones en tabla multipresa. Trabajamos los flexores de los dedos para conseguir mejoras específicas. Para transferir y trabajar la conexión de los flexores de los dedos con el resto del cuerpo, trabajamos de modo global, o sea, en el terreno de juego, la roca o el rocódromo. No se nos escapa que en este juego, por global que sea, los flexores del antebrazo continúan siendo decisivos.

Flexores, flexores, flexores, siempre los máximos responsables. Siempre trabajan. En cada movimiento. Siempre soportando la mayor carga de stress. No se pueden escaquear.

No así, el resto de músculos del antebrazo. Éstos tienen una participación más compleja, no se suele incidir en ellos de un modo tan repetitivo. En ocasiones trabajan a alta intensidad de modo muy concreto y en determinadas acciones, pero no exactamente igual ni de modo cíclico como sucede con los flexores de los dedos, más aún, si la vía está compuesta por un solo tipo agarre: extensión, arqueo, pinza.

Al agarrar una presa lateral ligeramente invertida (pongamos que es la única presa así en toda la vía), la aducción del hombro, que permite descender el codo para lograr una acción profunda de la cadena flexora del mismo, dependerá de una acción mecánica muy concreta en la que el supinador del antebrazo es el principal protagonista, ya que si no supinas, no inviertes y si no inviertes no realizas el movimiento. Así de simple.

Sí, sí, todo es importante, pies, core, cintura escapular… pero si no logras realizar ese duro movimiento de supinación, que pudiera verse frustrado por una limitación del rango de movimiento específico, o por falta de fuerza en la contracción muscular que permite este gesto… no continuas la vía.

Si se repitiera este gesto varias veces, como se repite el cierre de la mano al agarrar cada una de las presas, la fatiga del supinador acabaría reduciendo la eficiencia del agarre, o sea al éxito mecánico que dependen de los flexores de los dedos. Así pues el supinador sería el principal agente limitador de los flexores, más que la acción de los flexores en sí.

Observa la lógica: piensa menos en tu antebrazo y más en el largo de la cadena. Piensa en toooooodos los componentes de la cadena que van de la punta de tus pies al pisar las presas, hasta la mano que agarra la presa, gracias a la acción continuada de los flexores de los dedos. Y más aún, piensa en todo el trabajo que realizas, más allá incluso, de la misma contracción de los músculos esqueléticos.

Y ahora hazte la pregunta siguiente: ¿No estarás demasiado centrado en los flexores de los dedos? ¿Y si en el último momento, lo que limita tu agarre es una suma debilidades en dichos integrantes de la cadena? ¿Y si dependes de una cadena de debilidades?

¿Quieres conocer la línea de acción de los integrantes de dicha cadena? ¿Cómo te limitan? ¿Cómo afectan los unos a los otros en efecto dominó, hasta llegar al antebrazo?

Como decimos en entrenamiento funcional: eres tan fuerte, como el integrante más débil de la cadena muscular.

Bien. No te pierdas el próximo post.

Christian Ducos

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